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Jaime Hayon —escrito sin acento, como a él le gusta— es hoy una celebridad. El diseñador español más joven con mayor proyección internacional. Tiene su base en Londres y es un habitual de las páginas de prensa. Ha alcanzado la fama porque tiene talento, estilo propio y el empeño por realizar sus proyectos con calidad. Como se hacían antes. En el pasado busca a menudo la inspiración, y en los artesanos, que en otros tiempos abundaban, encuentra los cómplices necesarios para fabricar sus diseños con esmero. Esa es una de sus señas de identidad, la otra hay que buscarla en la frontera invisible que separa el diseño del arte, un lugar muy transitado en estos últimos años donde Hayon está construyendo un universo propio donde todo cabe —dibujos, toys, zapatos, objetos, muebles o interiores— y en el que nada genera indiferencia. Unos lo adoran y otros —cada vez menos— lo critican. Por eso tuvo mucho mérito que BD apostase por el creador madrileño cuando iniciaba su carrera. Su poltrona con capota y el cabinet de múltiples patas —Multileg— de la colección Showtime se han convertido en iconos del diseño contemporáneo. Son muebles funcionales y son también bellos. En Showtime conviven los plásticos con la tapicería capitoné, los brillos de la madera lacada y la tradición de la mejor cerámica. El clasicismo y la modernidad. Los contrastes y la sofisticación que dan personalidad al trabajo de Jaime Hayon están representados en esta amplia colección que incluye desde jarrones a sillas. Ahora se completa con una nueva pieza que también dejará satisfechos a quienes tienen gustos más clásicos. El Lounger. Un sillón con orejas elegante y confortable. Con acabados monocolor y reposapiés opcional.
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