|
Lo extraordinario de la Flamingo no se puede apreciar en las fotografías, ni siquiera en planos detallados del diseño. Lo que la distingue de cualquier otra lámpara es su uso. Su altura insólita, la calidad de su luz, la neutralidad y aparente fragilidad de su estructura variable y desmontable, la movilidad de sus finísimas aletas, nos permite utilizaciones insospechadas. Puede sustituir una vela en la cena, iluminar un cuadro o el atril, permite leer en la cama sin molestar al posible acompañante.
Design: Álvaro Siza Vieira
Año: 1972
Compartir |
|